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Qué es Fragmentos de Mar

Fragmentos de Mar aborda la historia de Naufragios ocurridos en el siglo XIX en la ciudad de Valparaíso, tratando de acercar este extracto patrimonial histórico al habitante y visitante de la ciudad, de manera que se involucren con la historia de un pasado tan recurrente que se desarrollaba constantemente en la ciudad llegando a ser una situación normal para la época.

La lectura in situ de algunos de los versos del poema “Los Náufragos” de Pablo Neruda, junto a su correlato en piedra, le confieren a esta experiencia histórica y cultural la dimensión poética que ha convertido a esta tragedia en una de las metáforas clásicas de la eterna relación del hombre con el mar.

 

Los espíritus de la tempestad nos han revelado los “Lugares de la Memoria”, donde los hombres y los barcos han culminado sus travesías de navegación, señalándonos nueve puntos situados en lo que fue la ribera de la ciudad puerto durante la época en que esta fue considerada el “Emporio Comercial Del Pacifico”.

Pablo Neruda y el Mar

Nuestro «Memorial del Naufragio» recoge desde sus distintas metáforas poéticas, los símbolos que nacen tras la cercanía e inspiración del poeta con la ocurrencia de la catástrofe decimonónica, que a su vez se vuelve romántica al reconocerse como parte esencial de su existencia, en el marco que le ofreció su adorada ciudad-puerto de Valparaíso.

 

Es en esta mirada poética donde se conjugan la travesía de la navegación, junto a la infinitud oceánica. Ambas se articularan en las coordenadas en que se inscribiran las pétreas figuras de los náufragos.

 

Los invitamos a conocer parte de la obra de Pablo Neruda que se entrega en nuestro sitio:

I.- Los Náufragos

1) Los Náufragos

los náufragos de piedra cantaban en la costa
y era de sal radiante la torre que cantaban
se llevó gota a gota hasta que fue de agua
de burbuja en burbuja hasta subir al aire.

los náufragos que convirtió en piedra el olvido
(no un olvido, sino todo el olvido)
los que esperaron  semisumergidos
terrestre auxilio, voces, brazos, vino, aspirina,
y recibieron sólo cangrejos infernales,
se hicieron duros muertos con ojos de granito
y allí están diseminadas sus estatuas,
sus informes, redondas, solitarias estatuas.

pero aprendieron a cantar.lentamente
surgió la voz de todos los náufragos pérdidos.

es un canto de sal como una ola
es un faro de piedras invisibles:
las piedras paralelas
miran hacia los rayos de oceanía,
hacia el mar erizado,
hacia el sinfín sin naves ni paises.
un sol cayó elevando
la espada verde de su luz postrera,
otro sol cayó abajo
de nube en nube hacia el invierno,
otro sol
atraveso las olas,
los penachos bravíos
que levantan la cólera y la espuma
sobre las irritadas
paredes de turquesa
y allí las moles puras:
hermanas paralelas,
atalantes inmóviles
detenidas
por la pausa del frío,
agrupadas adentro de su fuerza
como leonas en roca convertidas,
como proas que siguen sin océano
la dirección del tiempo,
la cristalina eternidad del viaje.

II.-Neruda y el Mar

1) Oda al Barco Pesquero

De pronto en noche pura
y estrellada
el corazón del barco, sus arterias
saltaron,
y ocultas
serpentinas construyeron
en el agua
un castillo
de serpientes:
el fuego aniquiló cuanto
tenía
entre sus manos
y cuando con su lengua tocó
la cabellera
de la pólvora
estalló
como un trueno
como aplastada cápsula,
la embarcación pesquera.

Quince fueron los
muertos pescadores
diseminados en
la noche fría.

Nunca
Volvieron de este viaje.
Ni un solo dedo de hombre,
ni un solo pie desnudo.

Es poca muerte quince pescadores
para el terrible océano
de Chile, pero
aquellos
muertos errantes,
expulsados
del cielo y de la tierra
por tanta soledad en
movimiento
fueron
como ceniza
inagotable,
como aguas enlutadas que caían
sobre las uvas de mi patria, lluvia
lluvia,
salada,
lluvia devoradora que golpea
el corazón de Chile

 

Sí,
son
siempre pobres
los elegidos
por la muerte,
los cosechados en racimo
por las manos heladas
de la cosechadora
(…)

Sólo
Tendrán el ancho
ataúd de agua negra
la única luz
que velará
sus cuerpos
será
la eternidad
de las estrellas,
y mil años
viuda
vagará por el cielo
y la noche del naufragio,
aquella noche.

Pero
del mar
y de la tierra
volverán
algún día
nuestros muertos.

2) Los Navíos

Barcas desmanteladas que cruzaron
de tumbo en tumbo en el furor marino
con el hombre amarrado a sus recuerdos
y a los andrajos últimos del buque,
antes que, como manos cercenadas,
los fragmentos del mar los condujeron
a las delgadas bocas que poblaron
el espumoso mar en su agonía.

3) La Ola

La ola viene del fondo, con raíces
hijas del firmamento sumergido.
Su elástica invasión fue levantada
por la potencia pura del Océano:
su eternidad apareció inundando
los pabellones del poder profundo
(…) 
desgranó fuego frió en su cintura
hasta que las ramas de la fuerza
despegó su nevado poderío.
(…) 
es la unidad del mar que se construye:
la columna del mar que se levanta:
todos sus nacimientos y derrotas.
La escuela de la sal abrió las puertas
voló toda la luz golpeando el cielo,
creció desde la noche hasta la aurora
la levadura del metal mojado,
toda la claridad se hizo corola,
creció la flor hasta gastar la piedra,
subió a la muerte el río de la espuma,
atacaron las plantas procelarias,
se desbordo la rosa en el acero;
los baluartes del agua se doblaron
y el mar desmoronó  sin derramarse
su torre de cristal y escalofrío.

4) A una Estatua de Proa

A veces detuviste sobre el mar tu camino
y el barco tembloroso bajó por su costado
como una gruesa fruta que se desprende
y cae,
un marinero muerto que acogieron la
espuma
y el movimiento puro del tiempo y del
navío

Y sólo tú entre todos los rostros
abrumados
por la amenaza, hundidos en su dolor…

5) Martes

La razón de la desventura
aprendí en la escuela del agua.
El mar es un planeta herido
y la ruptura es su grandeza:
cayó esta estrella en nuestras manos:
desde la torre de la sal
se desprendió su patrimonio
de sombra activa y luz furiosa.

6) Oda a la Tormenta

Anoche
vino
ella,
rabiosa,
azulcolor de noche,
roja, color de vino,
la tempestad
trajo
su cabellera de agua
ojos de frío fuego,
anoche quiso
dormir sobre la tierra.
Llegó de pronto
recién desenrrollada
desde su cueva celeste,
quería dormir
y preparó su cama
barrió selvas, caminos,
barrió montes,
lavó piedras de océano
y entonces
como si fueran plumas
removió los pinares
para hacerse una cama.
Sacó relámpagos
de su saco de fuego,
dejo caer los truenos
como grandes barriles.
(…)
rompiste
como un lienzo
el silencio inactivo
se llenó el mundo
de orquesta y furia y fuego,
y cuando los relámpagos
caían como cabellos
de tu frente fosfórica,
caían como espadas
de tu cintura guerrera,
y cuando ya creíamos
que terminaba el mundo,
entonces,
lluvia,
lluvia,
solo
llovía,
toda la tierra, todo
el cielo
reposaban,
la noche
se desangró cayendo
sobre el sueno del hombre,
sólo lluvia,
agua
del tiempo y del cielo.
(…)
diste fuerza a los ríos,
enseñaste a ser hombre
a los hombres
a temer a los débiles
a llorar a los dulces.

7) Marejada En 1968 Océano Pacífico

La marejada se llevó
todos los cercos de la orilla:
tal vez era el sueño del mar,
la dinamita del abismo:
la verdad es que no hay palabras
tan duras como el oleaje,
ni hay tantos dientes en el mundo
como en la cólera marina.

Vínculos

Sitio Universidad de Valparaíso | http://www.uv.cl/

Portal ciudad de Valparaíso | http://www.granvalparaiso.cl/

Sitio Patrimonio Oceánico | http://www.patrimonioceanico.cl

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